El Mundo sí puede cambiar

Cuenta una hermosa historia lejana que cuando las Mujeres volvieran a caminar descalzas sobre la Tierra que las sostiene y amaran su Cuerpo tanto como se las enseñó a amar los cuerpos ajenos, la Paz reinaría en el Planeta, no habrían más confrontaciones, más solamente el Amor por seguir caminando, mostrando y no contaminando con hechos y palabras, sería la salvación de nuestro mundo.

Otras historias dantescas y represoras a su vez, contaban que eso nunca lo veríamos, que el Mundo antes debería explotar y empezar de cero para que tal vez y solo tal vez algo cambiase.

Yo te cuento.

Imagina que un día todas las Mujeres se unen en una sola danza, la danza del Útero. Da igual de donde provenga, solo que se sienta.
Imagina que juntas gritamos ¡FUERZA! Y esa fuerza se vuelve expresión y esa expresión en el más infinito movimiento.
Que de una rutina creas magia, esa magia destruye la rutina y cada día es nuevo porque realmente cada día es único y es tuyo.
Imagina que del miedo nace la rabia por dejar de tener miedo y éste se vuelve en el mejor de los aliados que te marca el camino y tú lo sigues.
Imagina que el hombre te ama por lo que eres y no por lo que pretende que seas, porque tú te amas tanto que no cabe en tu vida el sometimineto, la vergüenza y la mentira.
Que un día llenamos un Temazcal de Mujeres empoderadas, Diosas, Venus, Afroditas de los más radiantes harenes que renacen de los prejuicios para volver a ver y a amar la luz del Dios Sol.

Vestiríamos las faldas más coloridas, vaporosas y elegantes de las más altas costuras, las que hubiéramos hecho con nuestras manos, para abrigarnos en invierno, usar de mantel en medio del bosque, secarnos las lágrimas y abrigar a nuestros hijxs.
Las bragas servirían de paracaídas para lanzarnos al vacío tantas veces como nos haga falta, o de tirachinas para defendernos si lo necesitamos, porque ya no queremos más telas inútiles que separen nuestra vagina de nuestra amada Madre Tierra.

Imagina que dejas de imaginar una nueva vida porque todo esto, ya es una realidad.

Mujeres que se atreven a salir de noche a encontrarse con el Lobo ya caminan sobre esta Tierra.
Mujeres que gritan COMO NO VOY A SER CAPAZ ya están renaciendo, uniendo la manada, aullando a su propia Luna, recolectando entre todas las plantas alquímicas de las brujas que solo se encuentran en el interior.

Que el Caldero nunca deje de girar.

Gracias mil a los mil mensajes de felicidad que recibo, por las ganas de seguir reencontrando vuestra esencia femenina, el amaros y respetaros tanto os hará realmente libres.

Y desde la libertad, ahora sí, imaginad que se censuran las armas y no los cuerpos desnudos y sobretodo,

que hay una guerra…. ¡¡¡Y NO VA NADIE!!!!

El Mundo sí puede cambiar.

Con Amor,
Rous.

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Mis cesáreas necesarias.

Aisha y Jan nacieron por la puerta grande.

Aquella que se abre aparentemente sin esfuerzo y de golpe ves la luz.

Quiero desterrar hoy los mitos de la cesárea, así como ya todxs sabemos, porque hay mucha información sobre ello, las ventajas físicas, espirituales y obviamente naturales del parto vaginal, he aquí dos historias muy abreviadas de dos cesáreas, de dos hijxs que parí con Amor, esfuerzo, consciencia, terror y cantos infinitos.

Aisha nació primero, 3 años antes que Jan. Un embarazo deseado, esperado y una niña en mi vientre.

Me informé en la medida que pude, asistí a charlas sobre partos en el agua, el parto en casa por mil motivos, influencias externas y debilidad ante el sistema, solo pude plantearlo nunca llegué a creer en que sería posible, y no lo fue.

En el agua tampoco, sin epidural tampoco, cantando tampoco…

Pasé de las 40 semanas de gestación, la presión de la familia, de los médicos, las historias que te cuentan antes de parir que curiosamente todas son negativas, el desacuerdo de mi compañero a esperar más  y mi miedo me llevaron a una fría sala de hospital donde me hicieron las mil y una maniobras, introducciones, pinchazos y etc para provocar el nacimiento de Aisha. Ella, sabia entre las sabias, decidió que todo iba demasiado rápido, que ella no podía con tanto estimulo para que saliera de su nido así que su corazón se debilitó y de una patada se abrió una puerta a una sala aún más fría si cabía y allí, con prisas y nada de Amor, me abrieron para sacarla, llevársela, revisarla y finalmente presentarme a mi hija vestida, limpia y dormida. Fue hermoso el re-encuentro, sostenida por una comadrona Aisha apoyaba su mejilla contra la mía mientras me cosían. Al día siguiente mamaba perfectamente y así siguió hasta que llegó Jan, yo con una experiencia del parto un poco traumatizada, pensando si realmente eso era realmente necesario o finalmente hubiera descendido entre mis caderas sin necesidad de diseccionarme…

Y llegó Jan. Antes de tocar su cuerpo sentí su alma flotando en mi, oí su voz, olí su piel, y proyecté. Esta vez el parto iba a ser en casa, sin lugar a dudas. Oídos cerrados, mente concentrada y corazón abierto. Jan se gestó en el Yoga, la Danza y los Mantras.

La tribu de Mujeres salvajes que me acompañaba danzó, rió, me masajeó y esperó con tranquilidad su llegada. Yo también lo hice.

No sin contratiempos y opiniones enfrentadas seguía un camino de Paz y adoración a mi Cuerpo, recipiente de Vida y Magia que como un engranaje perfecto hacía su trabajo sin miedo, perfecto, divino.

40 semanas y nada. Espera y confianza.

42 semanas y nada. Espera, inquietud y confianza.

43 semanas… Jan llamaba a la puerta. Inquietud, miedo, confianza.

43 semanas, 45 horas de contracciones, 12 horas en el suelo de mi casa, a cuatro patas como nuestras semejantes, aullando de desgarro, moviendo la espalda, la pelvis y el Útero aún ocupado como en el más apoteósico de los trances.

8 centímetros de dilatación.

Sin saber por pruebas externas cómo estaba Jan después de tantas horas de trabajo, me fiaba absolutamente de lo único que, constato, te puedes fiar, de mi sentir e intuición, todo iba bien, muy bien.

Pero decidí ir al hospital, a uno al que me colé, por recomendación de mi comadrona y ser de luz que no me dejó ni un solo momento, nos fuimos a acelerar el parto. Yo me dormía del cansancio. Y pensaba, ¿que ocurre? Todo va bien. ¿que está pasando?

3 horas de dura oxcitocina finalmente se decidió otra cesárea. 

Creí morir por un momento, ese momento pasó rápido tras recibir la última bendición de las Mujeres que me acompañaron sin decaer y que como recompensa a tanto esfuerzo el ginecólogo dejó entrar en quirófano. Así fueron, como ya he relatado en otros escritos, así sonaron:

-Rous, vamos, Jan va a nacer, da igual dé que manera, lo importante para ti y para él es como lo vivas, no abandones ahora, no dejes que “te hagan una cesárea” siente tu parto por cesárea! vamos a cantar, canta fuerte para que te oiga, muestrale el camino a tus brazos cuando le abran la puerta, no lo dejes solo…

Gritos de placer, lágrimas de emoción, miradas cruzadas con ellas mientras Él empezaba el camino , manos que me acariciaban, otras que me abrían, Jan nacía y yo, cantaba.

No se lo llevaron, ni lo exploraron, absorbió al cabo de los días los restos de mi interior a través de su piel, nunca supe cuánto pesó, ninguna punción, ni antibiótico. Solo cuerpos desnudos envueltos en un enorme pañuelo, una silla de ruedas que me llevaba pasillo a bajo dirección al parking, un papel firmado, sonrisas de enfermeras, cara de asombro de un ginecólogo que nos vio alejarnos con todo el Amor y el agradecimiento del mundo rumbo a casa.

Dos cesáreas, mi Útero doblemente segado, abierto, cortado… y doblemente sanado.

Tal vez ninguna de las dos fue necesaria, pero yo pienso que sí, absolutamente las dos.

Aisha me demostró que si no confiaba en mí, lxs demás siempre me harían débil y no conseguiría lo que me propusiera.

Jan vino con fuerza a mostrarme que algo que consideraba negativo podía ser tremendamente positivo cuando trabajas la aceptación, lo vives profundamente y eres además, capaz de agradecerlo.

No parí como quería, parí para  llevar a cabo lo que quería, aprender a amarlo TODO. Y de ahí, el Universo te vuelca su abundancia. 

El Útero fuente de creación y vida.

Con Amor,

Rous.

 

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Autoerotismo

Me parece increíble que hoy en día, con tantísimas informaciones visuales que recibimos constantemente de sexo y deseo aún el tema de la masturbación femenina cause tanto revuelo. 

 No hablo de las Mujeres, adolescentes, adultas, ancianas. Hablo de las niñas.

De esos hermosos proyectos de Mujeres libres que capamos desde su más tierna infancia, cuando empiezan con toda la inocencia y sencillez del mundo a descubrir sus propios cuerpos. La Naturaleza te empuja a ser tu misma la que se descubra, pero tristemente nos dejamos de la mano del hombre en cuánto a placer se refiere.

A partir de los 2 años ( o antes) sin nadie que te explique nada, empiezas a descubrir que hay partes en tu cuerpo que dan más placer que otras al estimularlas, nunca una niña se tocaría por vicio, las pequeñas doncellas no saben que significa esa palabra y sí lo hacen por placer. Eso si no se encuentran antes con un dedo acusador que las señala y una mirada de horror o de temor hipócrita ante eso que ellas consideran agradable.

Se abre la caja de los truenos. Las madres luchan para que sus hijas no se toquen, se ruborizan o les apartan la mano de su más preciado altar con una orden tan arcaica como equivocada tipo: Eso no se hace que te vas a hacer daño!

Si bien, por mi parte suelo explicarle a mi hija de 5 años que eso en público mejor no hacerlo, que eso es algo que se hace en la intimidad,  también le digo que es algo muy bonito, muy suyo y que en casa puede hacerlo tranquilamente, sin sentirse mal si yo la veo, pues yo también lo hago.

Creo que confinar la masturbación en una niña al mundo de lo prohibido hace que se inhiba su autoerotismo, Que conozcan su cuerpo, que sepan de sus reacciones al estimularlo les llevará de mayores a disfrutar plenamente de las relaciones sexuales, con quién ellas quieran, siempre anteponiendo el placer mutuo mientras se aman, a la sumisión y el silencio que provoca el desconocimiento del auténtico placer y el propio orgasmo.

La sexualidad es una de las actividades donde han crecido más mitos, tabúes y represiones, hoy en día, a penas queda rastro de ello pero a cambio nos hemos ido al otro extremo, a la sexualidad sin espiritualidad (no en todos los casos), a la sexualidad competente, a usar mil objetos externos para los juegos eróticos… y aún nos alarmamos y hablamos de una futura mujer viciada cuando una niña, sana, sabia, y aún conectada a la pureza de la vida, ante nuestros ojos y sin prejuicios, se masturba sin saberlo.

Uno de los actos mas viejos de la humanidad y tan desinformado para las madres y padres de hoy en día que no saben qué hacer cuando se lo encuentran de frente.

Sé de mujeres que siguen arrastrando un sutil sentimiento de culpa o vergüenza cuando se masturban y si bien es tan aceptable y correcto hacerlo como no hacerlo, al menos que esto último no sea por prejuicios y sí por propia decisión.

El deleite de autoexplorarse, del autoerotismo y de la intimidad de tu cuerpo es sin duda alguna una innegable aventura humana.

Empecemos a unir la cultura con la Naturaleza y permitámonos el placer de sentirnos sin vergüenza.

 

Con Amor,

Rous.

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Empoderamiento: más que una palabra.

Cuando te amas de verdad te das cuenta que las angustias y sufrimientos emocionales y espirituales no son más que señales para decirte que vas en contra de tus deseos, necesidades y verdades.  Una alarma resonante que pone en activo todas tus capacidades para huir, cambiar o quedarte, tu decides, nadie más.

Volver a empoderarte como Mujer nada tiene que ver con las ganas de guerra, sumisión o mandato sobre nadie, más bien es ese hambre saciada con tu propia esencia. Reencontrarte y reconciliarte con todos los arquetipos de tu ser.

La Mujer despreocupada que aún da palmas en el patio del colegio y bebe el agua de la fuente, mojándose entera, salpicando a todxs lxs que la rodean.

La Mujer Madre que todo lo puede, la que protege y cuida. El coraje y la justicia que da y espera recibir Amor.

La Mujer Hechicera. La pura intuición y creatividad. Seductora encantadora de serpientes, la gran maestra de las más bellas artes amatorias.

La Mujer Sabia, la Bruja de un cuento feliz. La transformación y la consciencia de todas las cosas del Universo.

Tu danza es eterna mientras seas cíclica, mientras te hinches y deshinches, mientras que con sangre, sigas pintándote las piernas a rayas. No hagas como si no ocurriera nada. Gestas cada mes el Universo en tu vientre, si te das cuenta de ello, sabrás en qué momento ese Universo está a punto para ser mostrado, vivido y sentido.

Adoro ver como os sentís cuando realmente os sentís, cuando se os escapa una sonrisa de placer al darle al interruptor que enciende vuestra luz y ya nunca más vais a oscuras, ni siquiera para quitaros la ropa que os aprieta y dejáis que se descuelgue todo lo que nos han puesto varios centímetros por encima de lo natural. Disfruto con esta misión que a veces me quita el sueño. En cada abrazo deseo que sintáis de mis manos las especies ya extinguidas que siguen viviendo en vuestro interior, que no fueron capaces de adaptarse al medio y desaparecieron.                     Pueden volver a vivir.                                                                                                                                                                                               Puede cambiar el medio.

Tengo claro que un gran numero de Círculos de Mujeres pueden reactivar la esencia femenina, en todxs, y así cambiar el mundo.

Leer muchos libros te hará más culta.

Tener muchas relaciones, te dará experiencias.

Viajar nutrirá tu alma.

Pero sólo cuando te ames de verdad, surgirá la Magia.

Que el Círculo nunca deje de girar.

 

Con Amor,

Rous.

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Pueblo de Brujas

De vuelta a casa.

Después de diez días, hoy, he lavado el pañuelo que cubrió mi cuerpo escasos momentos a la entrada del Temazcal. Suelo de Tierra y sudor, humedad y gritos… El barro que se formó y el pañuelo que me acompañó se hicieron uno, decidí llevármelo así. Pañuelo de barro. Olor a Tierra mojada.

Antes de volver hice una parada.

Pueblo de Brujas. Lugar entre montañas y valles. El pueblo con más caza de brujas de toda Europa. Fui. Visité la cueva. Lloré.                               El lugar donde celebraban los Akelarres era impresionante, una cueva enorme, riachuelos que brotaban de las paredes, como la lujuria de aquellos momentos en que todas entrabamos en éxtasis. ¿Recuerdas?                                                                                                                       Nosotras solo queríamos danzar en círculo, quitarnos la ropa para estar si cabía, más cerca de nuestra Madre Tierra, los animales y plantas medicinales que encontrábamos a través de nuestro olfato, remedios para curar a quién después nos quemaría.

Y nos endiñaron  a un macho cabrío que aparecería durante nuestras danzas y saciaría nuestro supuesto vicio. También nos condenaron por ser sirvientas del mal y encomendarnos al diablo, matar niñxs para nuestros rituales y volar en escobas.

Era imposible, para mentes que necesitaban una religión para mantener el orden y un porqué de todo, entendieran que el placer más potente que sentíamos en aquellos momentos era totalmente íntimo, con nuestro propio cuerpo, desarrollando así un vasto conocimiento de la Naturaleza que nos rodea, nadie venía a penetrarnos con un enorme falo ardiente, para eso ya teníamos el fuego, aquello no eran orgías, eran Círculos de Mujeres. Mujeres que decidieron ser libres, conocer el entorno, conocerse a si mismas y hacer magia.

Pues no.   ¡A la hoguera! Nada de mujeres libres. Y la palabra BRUJA sembró el pánico durante años.

Yo me senté en un rincón de la cueva, a escuchar las piedras. Me abracé con placer. ¿Cuántas veces habría hecho el amor allí con quién yo amara? No con un medio hombre medio cabra que me babeara el cuerpo, sino con un HOMBRE que respetara mis momentos de danza con otras mujeres, mis silencios al hablar con los árboles y la intimidad de mis alquimias a media luz cuando sangraba entre las piernas, más dentro que fuera.                                                                                                                                                                                                                                   Oí risas y gritos de júbilo, de viejas y doncellas. Imaginé pechos turgentes y jóvenes, pechos fláccidos, descolgados, sabios y sensuales, caderas enormes y estrechas, vientres relajados, voluminosos, estriados, redondos, pies descalzos, melenas al viento, gritos al aire y todas danzando.

Aceptándonos y compartiendo.

De golpe sentí frío. Había zonas de la cueva donde hacía frío y mi visualización cambió. Sentí lo que sentí en aquellos entonces cuando entraron para exterminar todo rastro de felicidad y vida. Sentí cómo apagaron nuestro fuego, nos arrancaron del círculo y nos llevaron a juicio intentando que sintiéramos vergüenza o arrepentimiento por ser libres.

Me levanté de ahí y metí los pies en uno de los ríos que atravesaban aquel lugar. El agua estaba limpia, más que transparente y muy fría. Unos ojos que me observaban me preguntaron,

-¿Estás bien?

-Sí, muy bien… pobres de nosotras, ¿porque nos hicieron todo aquello? hubiera sido hermoso el legado que tendría hoy en día la mujer si los conocimientos hubieran trascendido el miedo.

Hoy en día sucede lo mismo, exactamente lo mismo, ahora se llaman sociedad, prototipos, modas, todxs aquellxs que nos quieren hacer dudar de nuestro poder, sabiduría y placer.

Hoy en día somos geneticamente igual que hace 400 años, el mismo saber está en nuestras células, nuestra memoria y nuestro Útero, sólo debemos seguir removiendo el Caldero y usar la escoba para barrer la porquería porque para volar, ya tenemos alas.

Hoy he lavado el pañuelo de barro culminando así otro hermoso viaje, no lo he conseguido, sigue lleno de historia y de barro.                              Así se queda.

Con Amor,

Rous.

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Dos hijxs, dos brazos, dos tetas.

 

 

 

 

 

Cuando tu cuerpo engendra Vida y sin darte cuenta empiezas a recibir el Amor incondicional, de alguna manera tu también aprendes a darlo sin necesidad de meditar mucho, sin hacer terapias para sanar el amor ni leer cientos de libros de autoayuda.

Un día me encuentro con dos hijxs en brazos…

Dos hijxs, dos brazos, dos tetas.

Todo encaja a la perfección. sin embargo a veces siento que me faltan brazos y a veces, tetas.

 

Con Amor,

Rous

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Siéntate en el suelo y que corra la sangre

Cuando te respetas a ti mismx y a lxs demás, tienes un impulso que te mueve a buscar siempre el Amor en todo lo que haces y en todo lo que aprendes.
Somos buscadoras/es, y como tal, a menudo encontramos.
Eso si no te encuentras antes con alguien que te censura una y otra vez, entonces lo que hacemos es luchar.

Porque?

Para que cambie el protocolo.

Las normas no están para saltárselas pero sí para cambiarlas! o mejor aún…para hacerlas desaparecer todas y para siempre.

Creo que cuando todxs seamos capaces de actuar desde nuestro centro, con Amor, no hará falta que nadie nos diga que está permitido y que no por el simple hecho de tener un orden y un civismo, así seremos capaces de ver cuando dañamos a lxs demás y desde la libertad seguro que no hay necesidad de revelarse contra nada pues entre todxs buscaremos y encontraremos todo aquello que deseemos sin rendir cuentas a nadie.

 A veces, por un supuesto civismo impuesto acallamos la voz de la naturaleza.

La naturaleza de la mujer no es impura ni indigna de ver, menstruar NO es un acto de excreción ni una maldición. Es magia que nos permite volar como las brujas, preparar brebajes para la sanación y escuchar el corazón, el corazón de todxs.

No es un atrevimiento hablar libres de quienes somos, menstruar es elegante, fuente de creatividad, intuición y conocimiento interior.

Abramos las rejas, sentémonos en el suelo y que corra la sangre!

Siente como te fusionas con las energías de la Tierra y grita en ese encuentro de pasión.

Volvamos al Universo del que nunca debimos salir.

Con Amor,

Rous.

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Naturaleza, siempre Naturaleza.

Y porfin llegamos. Era la hora justa.

Después de un camino bastante largo  de arena, piedras, pendientes y acantilados.

Porfin llegamos a la cala… al paraíso, al silencio, a la Naturaleza, pura y majestuosa.

Descargamos nuestras mochilas,  Jan y Aisha llevaron la suya con las cosas que ellxs creyeron imprescindibles traer:

Jan metió en su mochila un helicóptero sin hélices, una pelota rosa y una cámara de fotos de plático, sin que se diera cuenta yo le puse unos pantalones y una camiseta por si de noche tenía frío y una gorra por si le molestaba  el sol para mirar al horizonte, el nunca se acuerda de coger este tipo de cosas.

Aisha se metíó dos camisetas, un pantalón, unos calcetines, una botella de agua y una gorra, también un animal raro de peluche de color fucsia.  Mujer previsora.

Yo llevé una mochila y un capazo enorme de mimbre, tanto uno como el otro iban llenos de botellas de agua, arroz con pasas dos esterillas ( Aisha llevaba la suya)  sábanas para dormir y mas ropa para todxs por si no encontrábamos palos secos y no podíamos encender fuego para calentarnos.

Un mar enorme, de punta a punta de cala, el resto, verde bosque, enormes montañas de roca y el canto de los grillos..Aisha, Jan, dos amigxs y yo. Nada más, nadie más.

Encontramos palos, troncos y una raíz, enorme y seca,  de árbol. Encendimos una gran hoguera cuando cayó la noche y las llamas crepitaban y lanzaban al aire chispas de fuego que parecían luciérnagas volando en medio de la oscuridad alzándose cielo arriba. Aisha se durmió entre mis brazos, envueltas en humo de hoguera, en luz de fuego,  Jan ya hacía rato se había dormido frente al mar, abrazado a una teta.

Tanto el oleaje suave y acompasado del mar como el crepitar y el calor del fuego son sedantes naturales, cual morfina capaz de inducirte al estado más profundo de relajación.

Dentro de la tienda y tapados con una sabana a escasos metros del mar, durmieron toda la noche mecidos por el sedoso oleaje.

Yo me fui a mirar estrellas. Intentamos llegar más allá de lo visible, hablámos de galáxias, planetas, nos pareció ver la vía láctea claramente sobre nosotrxs.

Y más aún, vimos un barco pirata acercándose hacia nosotrxs desde las profundidades del mar. Fue una  sensación extraña cuando divisamos un punto de luz rojo en el horizonte y cada vez se hacía más grande, habían algunas nubes bajas y parecía que esa señal roja crecía y se batía con la brisa cual bandera pirata ondeando en el mástil del  barco. Me inquietó esa sensación, pues estaba claro que algo se acercaba y aumentaba.

Lxs niñxs profundamente dormidxs, el fuego despuntaba enorme hoguera arriba delatando vida en la cala, desee por un momento que estuviera apagado.

 

De pronto vimos algo que nos dejó mucho más impactadxs, mil veces más.

Ese foco de luz roja a lo lejos que se hacía grande por momentos y que despertó en mí tanta  agitación era la Luna. La Luna…pero ¿como iba yo a saber que Ella se vestiría tan hermosa de rojo fuego y saldría por detrás del horizonte jugando con la niebla del ambiente, deformando su menguante redondez, hasta el punto de hacernos creer, que era un barco pirata?

La adoré, le bailé quitándome la ropa, sobre arena y frente al fuego.

Con las últimas brasas de la noche calentamos agua para hacernos un té. La parte derecha de la montaña que rodeaba la cala parecía una cola de dinosaurio. El reflejo de la Luna danzaba sobre el mar, parecía la silueta de una mujer moviendo sinuosamente sus caderas.

La Naturaleza nos drogó y nos regaló las mas hermosas visiones, un cielo abierto, un mar en calma,  un fuego circular y millones de estrellas. Y lxs niñxs, durmiendo…

Al día siguiente, con los primeros rayos de sol, ya estaban en marcha, desnudxs, corriendo por la orilla con cañas como lanzas y sus pies descalzos como apoyo en esta Tierra, que si lo permites, te devuelve a las raíces. 

Por fin llegamos al silencio, al paraíso, a la Naturaleza, pura y majestuosa Naturaleza.

 

Con Amor,

Rous

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El patio de mi casa no es particular.

Días como hoy desearía tener un micro enorme, unos altavoces enormes para gritar enorme: Cambia ya de emisora!!!!! O mejor aun, apaga la radio.

Dime tu, cuantas veces al día, a la semana o al mes escuchas canciones “románticas” pasadas de vueltas, depresivas y/o catastróficas para la mente humana. Letras tipo:

-Sin ti no soy nada.
-Sin ti voy a morir.
-Tu lo eres todo para mi.
-Después de ti no hay nada….

No me extraña en absoluto que bajo estos conceptos del amor y la pareja crezcan mujeres desvalidas, dependientes y sumisas.
Mensajes subliminales que curiosamente desfavorecen el crecimiento interior principalmente de las niñas y las futuras mujeres salvajes.

Nos reconocemos en esos temas tristes y melancólicos, nos los creemos y lanzamos nuestra alma a los pozos de la desesperación por lxs demás, pero somos incapaces de sumirnos en nuestras propias cuevas de soledad cada vez que menstruamos…claro, eso nada tiene que ver con el hombre y al parecer casi ni con nosotras mismas. Corremos un tupido velo de compresas y pastillas para no sentir la vasta oscuridad de esos días, pero nos recreamos en la pena cuando alguien nos lleva a las profundidades.

Viviendo así, mujer, no es nada raro que mueras mil veces por amor en tu vida, eso si no mueres antes por los tóxicos que introduces en tu vagina, o en manos de cualquier hombre que crea que eres suya.

Hoy Aisha cantaba una canción:

“El patio de mi casa es particular….” (puedes entenderlo como que es único o puedes entender que solo es para ti).

-No cariño, no lo es. Tu camino y tus decisiones sí lo son. Tus juguetes no son particulares, con quién decidas compartirlos sí.

Damos mensajes contrariados ya desde la escuela, aprendiendo a valorar mas lo material que lo espiritual y a dar mas poder a lxs demás sobre ti que el propio poder que tenemos cada Ser de hacer y decidir.

Ni Aisha ni Jan se han sorprendido ni violentado cuando me ven así de roja ni cuando nuestra casa se llena de personas que vienen a compartir su alegría, pero espero que sí lo hagan cuando en un futuro alguien los intente retener a la fuerza en nombre del Amor.

Porque el patio de mi casa no es particular, lo que yo decida hacer en él sí.

Con Amor,

Rous.

 

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Y colorín, colorado…esto acaba de empezar.

El cuento de la controversia,

El Amor es un estado de plenitud a todos los niveles, es respetar y no interferir. Creo plenamente en los círculos mixtos donde se tratan temas, energías y equilibrios para las dos partes de un mismo ser, pero cuando hablamos de Círculos de Mujeres…ahí se desata el cólera de quién aún no ha aprendido a respetar. Este es uno de mis post de facebook que causó furor, subió los niveles de adrenalina, desató voces de mujeres que callaban y de hombres (no todos) que jamás llegaron al menos, a entender.

Después de leer barbaridades de hombres que no consienten que la mujer esté con la mujer y sigue insistiendo en que sólo hablamos de la energía femenina y se pregunta qué pasa con ellos, hombres que quieren participar (no solo participar sino formar parte integral, o sea absoluta) de un círculo de mujeres en nombre del equilibro masculino-femenino, dejarme que os cuente un cuento, de brujas, Diosas y mujeres salvajes hartas de tanta tontería. Dejarme que explique algo sobre los círculos de mujeres.

Erase una vez un círculo sagrado de mujeres…

En estos círculos las mamíferas nos reconocemos unas en las otras, trascendemos las barreras gerenacionales mas allá de los prejuicios, nos honramos, llevamos largas faldas vaporosas para ponernos en presencia de la Diosa que todas somos (sí, las Diosas siempre llevan faldas y seguro que van sin bragas) y nos damos las gracias por los superpoderes que tenemos.
Gestar, parir, criar y amamantar dejan de ser procesos de dominio público y empiezan a ser actos alquímicos, personales y de libre elección nuestra, ya no nos abandonamos en manos de médicos y terapeutas como si estuviéramos enfermas.
Hablamos de menstruación…aaaaaahh bendita menstruación! Realizamos rituales con ella como se hacía antaño, sentimos como nos renovamos en vez de sentir sólo como morimos, y si bien la muerte forma parte de nuestro ciclo una y otra vez, no nos recreamos en ella sintiéndonos débiles y desvalidas.

Entonces, hombre ¿que se supone que haces entre nosotras, en nuestro espacio? ¿equilibrar las energías? ¿que nos puedes ofrecer en estos temas? Absolutamente nada.
,
Y gracias al Universo que así sea, sino ¿estaríamos ante hombres sin energía masculina que sólo están en presencia de su Diosa interior? No hay nada mas desequilibrado que eso.

Nosotras tenemos la energía masculina ultra-desarrollada, hemos aprendido a actuar como los hombres por supervivencia, ahora debemos volver a nuestro lugar o como está tan de moda decir a “equilibrar nuestras energías”, por eso debemos, las mujeres, rodearnos de mujeres mas a menudo, sin energía masculina que provenga del hombre. Eso no es una moda, es un acto ancestral.
Hay mil maneras más de participar con nosotras en este re-empoderamiento femenino, practicar yoga en pareja, cantar mantras con nosotras, practicar Tantra integral, pasear de la mano por la Naturaleza, respetarnos en nuestra Luna Roja, procurar silencio cuando amamantamos a un recién nacido, dar espacio cuando nos ahogamos, simplemente Ser sin poseer.

No es suficiente con haber aprendido a poner la lavadora o fregar los platos.
La igualdad va muchísimo más allá pero en absoluto pasa por sentaros en nuestros círculos femeninos por el mero hecho de que hay un lugar, un rincón, un espacio y un templo donde lo último que necesitamos son hombres para que las mujeres volvamos a reencontrarnos.

Cuando honréis ese espacio nuestro, respetéis que hay momentos en los que no sois necesarios para evolucionar, cuando escuchéis ( no sólo oigáis) lo que os tenemos que contar de nuestra historia, entonces y sólo entonces podremos acercarnos el tan deseado EQUILIBRIO.

Ni tan fuera ni tan dentro.

Y colorín colorado este cuento…sólo acaba de empezar.

Con Amor,

Rous.

 

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